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26 de Octubre de 2011

Algo sobre la relación padres-hijos

Vivimos en un mundo en el que el cambio se manifiesta cada vez más en todos los aspectos de la vida. Esto hace conveniente que re-pensemos la manera en que estamos criando personas para vivir en él.

Los padres solemos decir con frecuencia que queremos que nuestros hijos sean felices. Y muy pocas veces se podría poner eso en dudas. El problema es que con frecuencia equivocamos el camino para ayudarle a lograrlo. La dificultad radica en algo que no decimos y que circula implícitamente en nuestros pensamientos y conductas: "yo sé lo que es mejor para él, lo sé porque soy grande y tengo experiencia… tengo la obligación de orientar su vida…" Y por esa grieta de aparente razón se filtran acciones invasivas de la voluntad y de los gustos de los hijos… Así es como muchas veces la vida del chico se diseña a partir de la perspectiva de los padres.

Esta manera de encarar la paternidad nos fue legada y no nos resulta fácil encontrar los caminos para rediseñarla. Es un estilo de paternidad que expropia los derechos de elección y debilita las energías de nuestros hijos para afirmarse en sus vidas. Es también lo que va generando la dinámica que luego instala "la rebelión de los adolescentes". Esta rebeldía no es natural como frecuentemente se dice, sino que debería entenderse como un primer intento de nuestros hijos para re-conquistar su autonomía existencial, para re-apropiarse de sus derechos a elegir su vida.

Desde este punto de vista no tiene demasiada importancia que los padres, al invadir el proyecto existencial de sus hijos y al convertirse en sus directores técnicos, lo hagan de manera dictatorial o democrática. Un consejo es mejor que una orden porque es más blando y no obliga tan férreamente, pero ambas conductas pueden apuntar a influir desde la autoridad del adulto-padre.

Lo nuevo sería decir cada vez menos a nuestros hijos lo qué deben hacer y cada vez más ayudarles a pensar qué es lo que es bueno para ellotrong>s, qué es lo que quieren hacer, cómo quieren ser y asistirlos en el camino de pensar cómo irlo logrando.

La diferencia que propongo va desde decir lo que deben hacer desde nuestras ideas y gustos, a ayudarles a elegir lo que ellos quieren hacer y cómo hacerlo. No es sencillo encontrar el tono, el ritmo y el enfoque para conversaciones que pongan en acto este propósito, pero es de fundamental importancia en la vida de ellos y también en nuestra relación con ellos.

Se trata de ayudarles a pensar sus posicionamientos y sus acciones en la vida acompañándolos en el proceso de construir su propio ser. Mostrándoles las posibilidades y dificultades que no alcanzan a ver, usando nuestra experiencia y nuestros saberes para ampliar sus miradas, para iluminar sus elecciones y no para ordenar sus existencias.

En el nivel más general de su formación deberíamos evitar en lo posible decirles a nuestros hijos cómo algo es, sino explicarles cómo lo vemos nosotros. Si les decimos como vemos el mundo y no pretendemos definir cómo el mundo es, habilitamos otras miradas posibles, empoderamos su singularidad y su actitud creadora. Al hacerlo invitamos a nuestros hijos a mirar por sí y a afirmar nuevas perspectivas del mundo y de la vida. De eso dependerá en gran medida su calidad de vida y su felicidad.

Pero debe ser claro, mirar por sí no es sólo tener en cuenta la inmediatez de "lo que les gusta", es también aprender a construir las condiciones de posibilidad de lo que cada uno quiere y a ver sus posibles consecuencias positivas y negativas, a diseñar el camino más conveniente y asumir los esfuerzos necesarios para lograrlo.

En el grado en que logremos este giro que proponemos, los padres seremos los aliados principales de nuestros hijos en el proceso de elegir su vida y operar en ella con eficiencia. Pero el aliado, aunque sea el aliado principal, no es el diseñador del camino del otro: es sólo un asistente.

Sé que no estoy hablando de algo fácil de poner en práctica. En mi propia experiencia de padre esto es algo que sólo pude afirmar progresivamente y que al irlo haciendo muchas veces me hizo enfrentar la sensación de riesgo a causa de la situación de apertura en la que dejaba a mis hijas para posibilitar su elección. Esa sensación de riesgo fue desapareciendo en la medida en que los años me mostraron que eso, en vez de sumergirlas en el caos, les daba fuerza y seguridad para ordenar sus propias vidas.

(*) Leopoldo Kohon es iniciador en nuestro país de la Filosofía Práctica, a la que eligió denominar en un tono más participativo: "Pensar la vida". Comenzó esta actividad en 1984, luego de años de investigar en las temáticas filosóficas y éticas implicadas en la existencia de las personas. Los cambios culturales de las últimas décadas no son sencillos de transitar y menos aún lo es cambiar nuestras maneras de vivir para aprovechar las posibilidades de enriquecer nuestra experiencia. Esto es lo que Kohon se propone hacer más posible a quienes lo consultan. Su metodología de trabajo hace eje en la conversación reflexiva y apunta a gestar estrategias e idear acciones que posibiliten grados mayores de calidad de vida y de felicidad. Los temas que se abordan son los que nos interrogan a cada uno en los distintos ordenes de la experiencia: el amor, el trabajo, la familia, los hijos, el tiempo, el dinero… Kohon publicó tres libros, "Juego Propio" (ed. Planeta l993), "Pasión de Vivir" (ed. Biblos 1998) y “Elogio de la Crisis”, actualmente disponible en www.pensarlavida.com.ar

Comentarios de lectores (4)
  • 1.11.2011 | Rosana Marafioti
    Gracias Leopoldo por la nota. Nadie nos enseña a ser los padres que en teoria quisieramos ser, vamos aprendiendo con nuestros hijos y cada hijo es diferente. Ademas venimos de generaciones donde nuestra primer consigna en la educacion era obedecer TODO. Y hay una verdad bien verdadera para que aprendan a pensar y sepan tomar decisiones, erradas o no, necesitamos dejar que nuestros hijos tomen acciones a lo largo de su vida y nosotros aconsejarlos y estar muy cerca de ellos cuando necesitan contención
  • 29.10.2011 | Leopoldo Kohon
    Victor del Vento Grela: Es para responder afirmativamente a tu pedido de autorización para repoducir la nota. Mi agradecimiento y saludos. Leopoldo
  • 27.10.2011 | Víctor José Del Vento Grela
    Estimado Leopoldo: soy director del Noticiario Sur, un periódico vecinal mensual gratuito y quiero solicitarte tu permiso para reproducir en sus páginas tu excelente nota. Desde ya muchas gracias
  • 26.10.2011 | Enrique Fernández Longo
    Tu planteo Leopoldo es muy sensato y muy efectivo, lo digo por experiencia.
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